O la gota que ha desbordado el vaso. Ellos son,nuestros labradores,los que hartos de vivir abandonados en el monte y de padecimientos y coces políticas,han dicho como aquellos parisinos de julio de 1.789…hasta aquí hemos llegado !. Y si aquellos,tomando la Bastilla, dijeron que no se podía jugar con el pan de los demás, los nuestros, viendo como los funcionarios de Bruselas van a preferir ir perfumados y con sus limpísimos zapatos a comprar más barato en Mercosur, no han dudado en echarse a las carreteras, interponiéndose en su camino, para recordarles que si el resto de nuestra sociedad anda risueña y gordita es a costa de que ellos cada día estén más tristes y magros.

Viéndoles tirados, junto a las hogueras de estas frías noches y dándonos todo un ejemplo de lucha y coraje, no he podido dejar de sentirme concernido.

Ellos, con los fuegos de su ejemplo van a poner el calor necesario a mis pobres palabras, a mi necesaria catarsis. A sacarme las espinas que durante años y años han dejado en mi alma, tantísimos atropellos profesionales sufridos, tanto por parte de la Administación como de las Aseguradoras sanitarias.

Nosotros,los médicos de la sanidad privada,los de la moral de la resistencia,viviendo con la eterna sensación de estar sometidos a una estafa profesional,o aún más patético, con una frustrante sensación de impotencia continuada, hasta llegar a mi longeva y provecta edad en que,haciendo balance,uno no acabaría por rendir homenaje ni a Colegio profesional, Sindicato ni a nadie que haya intentado convencernos de lo contrario con sus obligadas y apesebradas milongas.

Llevo ejerciendo la medicina privada desde antes de los años ochenta,invirtiendo la mitad de mi tiempo en atender, servir y sobrevivir, y la otra mitad a preguntarme con demasiada frecuencia, como ha sido posible que cualquier dentista o farmacéutico, por ej.,pudiera vivir con los desahogos económicos tan alejados de nuestra miserable praxis. Y nunca he sabido encontrar respuesta.

Así es que desde la noche de los tiempos hemos permanecido calladitos, considerándolo como nuestro sino, como la eterna condena a que los justicieros cielos pudieran habernos sometido por ser tan felices, atendiendo y calmando los dolores del cuerpo y el alma de nuestros pacientes. Todo un lujazo.

Pero como el abuso de los unos y los otros están llegando a niveles que no contentos con destrozar nuestra pobre economía, pretenden como destrozar nuestra supervivencia espiritual y autoestima más elemental, comprenderán que ahora y viendo lo visto, uno haya decidido salir del armario del silencio, sin complejo alguno.

Verán, ocurre que por si no cabíamos en casa, parió la abuela. Y es que durante la última semana, he tenido que enfrentarme a dos procesos patológicos nuevos, contra los que ya mi añoso sistema inmunológico acaba por chirriar, y precisa de este desahogo,por si no tenía bastante con la vieja depre reactiva por los tercermundistas baremos médicos. Ya saben,los del acto médico/especialista a precio de saco de patatas de 25 kg, unos diecinueve euros la primera visita y la segunda visita a precio de saquito de 10 Kg…mecagoén !!!

Bueno, como decía,sometido a dos procesos nuevos y a un tercero, más familiar, el tener que oírme en Nochebuena como mis queridos hijos comienzan la cena con su cantinela…”papá, te vamos a recordar como un prefecto idiota, trabajando hasta el día antes de morirte”.

Y, recuperándome estaba cuando la pasada semana, de golpe, me ha ocurrido…

A) En un centro médico de la provincia, donde paso consulta los jueves desde hace años, no sólo tienen la mala costumbre de pagar con un retraso de dos meses y medio, sino que ahora, lo facturado el mes de septiembre, era el pasado siete de enero cuando aún no lo habían ingresado.

B) Por un paciente de Adeslas de toda la vida( en donde trabajo desde mis comienzos y sin contrato), me entero de que me han sacado de su Cuadro médico, sin notificación alguna por su parte, aunque yo venga facturando sin ningún problema. Así es que como es un paciente/amigo, le pido que vaya a la oficina próxima de Adeslas a que le aclaren el contradiós, y volviendo me cuenta…

“Que dice la chica de la oficina que si que estoy por Internet, pero que ella, no sabe porqué no salgo en el “librito” que le dan a los mayores que viven, felizmente sin tecnología, que esa debe de ser una política de la Cia. que ella no me sabe explicar, porque además yo tampoco estaba en el del año pasado y nadie había protestado…y yo, sin enterarme”. Mientras uno pueda estar sacándoles las castañas del fuego desde la noche de los tiempos.

En fin, con desgracias tales y parecidas hemos tenido que venir ejerciendo, siempre mirando para otro lado, como si la desgracia no fuera nuestra…

Y COMO HUÉRFANOS HEMOS CRECIDO,así al menos me he sentido yo, profesionalmente hablando, pero como afortunadamente y según nuestro sabio refranero, Dios aprieta pero nunca ahoga, ahora, cuando ya ni fuerzas para la esperanza nos quedaban, nos han aparecido unos Padres Putativos, que comienzan a arroparnos, a quitarnos el frío de cincuenta años.

Él, un padre serio, de nombre D.UNIPROMEL, con ropajes de sindicalista nada parecido a lo conocido y ella ,de nombre Doña IRELEGAL, una celosa y jurídica madre que sabemos maneja el ARANZADI aún mejor que la zapatilla de aquellas nuestras benditas y pobres madres.
Bienvenidos,queridos padres, a nuestra joven y sufrida familia.

El lunes pondré mis heridas en vuestras expertas manos.
Feliz año

Luis Manuel Aranda
Médico Otorrino—Huesca
Miembro de UNIPROMEL

POSDATA…Felícito, un personaje de Vargas Llosa, dice en una de sus obras…”Una única herencia me dejó mi pobre padre: Nunca permitas hijo mío, que nadie te pisotee por la vida”.

Por Luis Manuel Aranda González

Médico- Otorrino, De la sociedad de médicos escritores.

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