Un homenaje conjunto, promovido por la Universidad de Córdoba, la Junta de Andalucía, la Diputación, el Ayuntamiento y la Casa Árabe, ofrecerá la vida de este cordobés, médico, escritor, filósofo y juez

Estatua de Averroes en Córdoba
Un homenaje conjunto, promovido por la Universidad de Córdoba, la Junta de Andalucía, la Diputación, el Ayuntamiento y la Casa Árabe, ofrecerá la vida de este cordobés, médico, escritor, filósofo y juez.
Coincidiendo con esta fecha, el doctor en latín y griego, escritor de una docena de novelas históricas y ensayos, Alberto Monterroso Peña, acaba de publicar Averroes y los grandes sabios de Córdoba, una amena y rigurosa obra que nos habla sobre la figura del musulmán Averroes, como un eje transversal que permite contrastarlo con otros grandes representantes de las diferentes culturas y religiones que pasaron por Córdoba: el estoico Séneca, el cristiano Osio y el hebreo Maimónides.

Alberto Monterroso Peña
Alberto, ¿es posible una comparación con tanta distancia temporal?
Es cierto que hablamos de personajes muy diferentes, a quienes separan siglos y civilizaciones muy distintas: Séneca vivió durante el siglo I, en la Roma de Nerón, el último césar de la dinastía Julio-Claudia; Osio es el gran obispo de la Córdoba del siglo IV, artífice de la Trinidad, consejero de Constantino, el primer emperador cristiano; Maimónides y Averroes vivieron en el siglo XII, en los decenios previos a la caída de al-Ándalus y en el mundo de las cruzadas. Cuatro grandes personajes de distintas épocas y religiones pero con afinidades de pensamiento y desarrollo vital. Son grandes pensadores hispanos que, a pesar de las diferencias culturales y cronológicas, no fueron tan diferentes entre sí. Por eso hablo de ellos poniéndolos en relación unos con otros, marcando sus puntos de conexión, en un juego ensayístico a cuatro bandas único en la bibliografía existente hasta hoy.
Entonces, ¿Averroes es el personaje que estructura este ensayo?
Así es,sus profundos comentarios sobre las obras de Aristóteles y su análisis minucioso de la República de Platón lo convierten en el filósofo más importante de la Edad Media. Fue precisamente la admiración que sintió el judío Maimónides por su paisano musulmán, y la afirmación pública de su valía como comentador de Aristóteles, lo que facilitó la traducción de sus obras del árabe al hebreo y de ahí al latín, para su difusión por toda la Europa cristiana. Así se salvaron sus obras filosóficas para la posteridad.
¿Es cierto que Averroes fue perseguido?
Sí, fue perseguido, no tanto por el fanatismo de los almohades sino por odios, envidias y celos de la propia oligarquía islámica de su tiempo, que no le perdonaba su libertad de pensamiento. Sus libros fueron quemados y sus discípulos perseguidos. El sultán protegió a Averroes hasta principios de 1197, momento en que el sabio fue condenado y desterrado a Lucena, población que contaba con una gran comunidad judía desde antes de la llegada de los musulmanes a la península y que tuvo una importante Academia Rabínica, ciudad que visitó también el judío Maimónides años atrás, y en la que Averroes permaneció hasta mediados del año siguiente, fecha en que el califa lo hace llamar a Marrakech, donde el filósofo moriría poco después el 10 de diciembre de 1198, un mes antes que el propio califa. Por deseo personal, su cadáver fue trasladado a Córdoba, donde fue enterrado dentro del panteón familiar, fuera de la muralla almohade, hoy llamada del Marrubial, junto a la Puerta de Baeza.
¿Cómo se difundieron sus escritos?
La obra de Averroes llegó a las universidades europeas, gracias a las traducciones que se hicieron en la Escuela de Traductores de Toledo, donde se vertieron al latín sus manuscritos árabes, haciéndolos accesibles a las universidades europeas, especialmente la de París, que fue la primera en beneficiarse del rico caudal averroísta, desde donde se divulgó al resto del continente. Así se conservaron sus ideas, que influyeron en San Alberto Magno y Santo Tomás de Aquino, y su pensamiento pudo fecundar toda la intelectualidad posterior. De muchos de sus libros, se conservan más ejemplares en su traducción latina o hebrea, antes que en su original árabe. Eso se debe que, siendo un sabio musulmán, experto en derecho y médico de cámara del califa, no se le conozca a escala planetaria por su nombre en árabe, Ibn Rushd, sino por su nombre latinizado: Averroes. Mientras los suyos lo ignoraban, fueron cristianos y judíos quienes exportaron su pensamiento más allá de la España cristiana, especialmente a Francia.
¿Tuvo vigencia en el Renacimiento?
En efecto. Es un precursor del Renacimiento y de la ciencia europea y su importancia para el pensamiento medieval cristiano fue determinante. Rafael le confiere un puesto de honor en su famoso fresco, La Escuela de Atenas. Es el único sabio medieval que aparece en la imagen. Está rodeado de grandes intelectuales del mundo antiguo: Sócrates, Platón, Aristóteles, Pitágoras, Euclides, Heráclito y Ptolomeo.
Este fascinante ensayo propone una lectura comparada que va más allá de la mera coincidencia geográfica, para indagar en las afinidades profundas de su pensamiento: la centralidad de la razón, la reflexión ética sobre la vida buena, la relación entre fe y conocimiento, y la vocación universal de la filosofía como herramienta de comprensión del mundo y del ser humano. Lejos de ofrecer un panorama erudito centrado en el pasado, Alberto Monterroso muestra cómo las ideas de estos sabios cordobeses han dialogado entre sí y han ejercido una influencia duradera en la tradición filosófica, teológica y política de Occidente y del Mediterráneo. Desde el estoicismo de Séneca hasta el racionalismo crítico de Averroes, pasando por el papel fundacional de Osio en el cristianismo primitivo y la síntesis maimonídea entre razón y revelación, esta obra invita a reconsiderar la herencia intelectual de Córdoba como un legado vivo, cuyas preguntas y tensiones siguen interpelando al pensamiento contemporáneo.

Averroes y los grandes sabios de Córdoba.
Editorial Berenice.
184 páginas.
Alberto Monterroso Peña es Doctor en Filología Latina. Profesor de latín y griego, conferenciante e investigador, ha colaborado en programas de televisión sobre Patrimonio y ha publicado entre otros títulos «El emperador impasible», «La Córdoba de Claudio Marcelo» y «Diez mujeres en la vida de Séneca». También es autor de «Relatos Romanos» y de un ensayo titulado «Lo que de verdad importa de la Córdoba romana». Ha sido Comisario de la exposición «Rostros de la Córdoba romana» del Museo Arqueológico de Córdoba (2012/2013) y Comisario de la exposición «Marco Aurelio: un filósofo en el poder» en el contexto de la celebración del I Congreso Internacional «Marco Aurelio y la Roma Imperial: las raíces béticas de Europa», del que fue codirector técnico (2016). En 2018 publicó en Almuzara «Séneca, la sabiduría del Imperio», espléndida biografía del filósofo cordobés, ya en su segunda edición, y en 2021 «El amo de Roma», novela histórica que desgrana el convulso y sangriento mandato del emperador Cómodo, a la que seguirá en 2023 «La subasta de Roma», exitosa secuela de la anterior. En 2024 dio a la imprenta «Séneca y el secreto de la felicidad», publicada en Berenice.
